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El bosque de los niños fantasma

Hoy os traigo la reseña de El bosque de los niños fantasma, primera parte de una bilogía escrita por Isabel Fernández Madrid y publicada por Hela Ediciones. Es uno de los libros que elegí para mi mes del #LeoAutorasOct.

Lo primero que debo decir es que, como últimamente voy como pollo sin cabeza, no sabía que este libro era una primera parte; y aunque en su día leí la sinopsis, cuando por fin le tocó el turno a este libro ya no me acordaba de nada… Y me temo que estas dos cosas han hecho que mi impresión final esté un poco sesgada. Porque, aunque tenía muchas ganas de leerlo y al principio me enganchó bastante, la verdad es que al final no me ha terminado de convencer.

Sinopsis

Axel Belrose está encerrado desde hace tres años. Lo único que sabe es que son sus poderes los que lo mantienen con vida y que cada año liberan a un prisionero distinto. A él solo le preocupa su hermana pequeña, Danielle, que puede estar en cualquier lugar de la Ciudadela; un lugar atrapado en el tiempo en el que se teme a los cuentos clásicos.
Las leyendas han dejado de importar y una guerra está a la vuelta de la esquina. ¿Qué pasaría si todos los cuentos de hadas se hiciesen realidad? ¿Si los personajes cobrasen vida y habitasen entre nosotros? ¿Si los villanos tomasen el poder? Y, sobre todo, ¿qué consecuencias habría si los finales felices se extinguieran… para siempre?

Personajes diversos con grandes secretos

En El bosque de los niños fantasma tenemos, como está siendo habitual últimamente, una novela en la que cada capítulo está narrado por uno de los personajes principales.

El primero al que vamos a conocer es Axel Belrose. Se trata de un chico que lleva tres años encerrado en un sitio en el que parecen dedicarse a torturarle y experimentar con él. Porque Axel es especial: es un chico con poderes. Ha aguantado y colaborado todos estos años a base de coacciones: los torturadores no dudan en amenazar con encerrar a su hermana pequeña, Danielle. Y Axel haría cualquier cosa por librar a su hermana del sufrimiento constante que él está pasando.

A continuación conoceremos a Tatiana Hawthorne, una chica que, junto con Noah Stoller, consiguió escapar de La Nave y lleva varios años viviendo como fugitivos en el bosque. La obsesión de Tatiana es averiguar por qué todos los equinoccios de otoño liberan a un chico de La Nave. Es una chica decidida, pero con los pies en la tierra.

La siguiente protagonista que vamos a conocer es Danielle Belrose, la hermana pequeña de Axel. Después de que mataran a sus padres y encerraran a su hermano, fue acogida por la familia de Gala Canterbury. Juntas acuden a Stardust, el colegio más prestigioso de La Ciudadela. Danielle vive angustiada por los secretos y por conocer lo que ha podido pasarle a su hermano. Gala, por su parte, solo quiere proteger a su mejor amiga.

También en Stardust estudia Ian Dalton. O debería, porque la realidad es que el chico no pisa las clases, cosa que parecen permitirle en calidad de hijo del director. Ian tiene pinta del típico malote de instituto, pero esconde mucho más, como iremos viendo poco a poco.

Aunque los personajes están bastante bien construidos, con sus fortalezas y debilidades, tengo que reconocer que no he conectado con casi ninguno de ellos. Y con Axel, que se supone que es el principal, el que menos. No puedo decir exactamente por qué, pero tiene algo que me chirría. Y lo mismo me pasa con Gala… no termino de pillarle el punto. Los que más me han gustado han sido Ian y Tatiana, de la que espero que muestre muchas más cosas en el segundo libro.

Una trama demasiado introductoria

El inicio de El bosque de los niños fantasma, con Axel encerrado en La Nave y todo lo que rodea a este hecho, me ha parecido muy interesante y original, aunque un poco lento. Estaba deseando saber qué pasaba en ese sitio, seguir a Tatiana en sus investigaciones, descubrir el misterio que encierra Ian.

Pero de pronto el argumento da un giro de 180º que a mí, personalmente, me ha parecido un poco forzado. De pronto aparecen en la historia personajes de cuentos clásicos y guiños a las historias de Disney. Si hubiera estado más atenta a la sinopsis sabría que el tema con el que se abre el libro cambiaría antes o después, pero como no ha sido mi caso, me ha pillado un poco en fuera de juego. Y no estoy segura de si me ha gustado o no. Las referencias sí me han gustado, pero su encaje en la trama… No sé, quiero esperar a la segunda parte para hacer una opinión más formada sobre este punto.

Porque además, aunque sea una primera parte, me ha dado la impresión de que la trama no ha avanzado prácticamente nada. Se han presentado los personajes y el conflicto principal (diferente del que me esperaba en un primer momento)… Y ya. Poca chicha. El libro termina en un punto álgido que hace que necesites la segunda parte, eso sí, pero me sigo quedando con la impresión de que en esta primera parte apenas ha sucedido nada. Y eso me da mucha rabia.

Un estilo bonito, una narración espesa

Tengo que reconocer que me ha gustado bastante el estilo de Isabel, al menos en cuanto a la forma. Es capaz de construir unas imágenes muy bonitas y se nota que ha puesto mucho cuidado en la elección de las palabras. Sin ser nada rimbombante, se recrea en las sensaciones y te las transmite con gran precisión.

Pero hay dos cosas de El bosque de los niños fantasma que no me han convencido del todo. En primer lugar, el exceso de introspección. Creo que, por querer dotar de más profundidad a los personajes, la autora se pierde en ocasiones en sus sentimientos y sus recuerdos. Aunque este tipo de incisos están muy bien para comprender de verdad a los protagonistas, su pasado, cómo han llegado hasta donde están y qué sienten y piensan, creo que en este caso se llega a abusar de este tipo de divagaciones. En ocasiones me han resultado hasta repetitivas, y han hecho que la novela me haya resultado en general bastante lenta.

Y en segundo lugar, el narrador. Isabel ha optado por un narrador omnisciente, que nos cuenta desde fuera todo lo que hacen y sienten los personajes. Por un lado me ha parecido un acierto, porque al saberlo todo deja caer en ocasiones alguna pistita que te hacen querer indagar más en los protagonistas. Pero por otro lado, en algunos momentos salta de un estilo indirecto a uno directo: el narrador se dirige directamente a uno de los personajes, hablándole en segunda persona, lo que me ha resultado muy chocante y me ha sacado un poco de la historia. Es cierto que es solo en momentos puntuales, pero se me ha hecho bastante raro.

Sensaciones encontradas

En resumen, El bosque de los niños fantasma me ha dejado una sensación un tanto agridulce. Hay cosas que me han parecido muy buenas y originales, como todo lo relacionado con La Nave, o algunas cosas del estilo de Isabel. Pero en otras cosas se me ha quedado un poco cojo. Como decía al principio, quizá si me hubiera fijado de antemano en que era una bilogía habría mirado el libro con otros ojos.

Aún así, esperare a la segunda parte, porque me he quedado con ganas de saber cómo se desarrollará la trama que, como decía, se ha quedado en un punto de lo más interesante.

¿Te gustan las sagas o prefieres los libros autoconclusivos? ¿Qué opinas de los retellings de cuentos clásicos? ¡Cuéntamelo en los comentarios!


¡Gracias por compartirlo!

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